Primero vigilancia; después … (…)
GUADALUPE, NL. El gobierno municipal realizó una inversión de 2.5 millones de pesos para la adquisición de las unidades robóticas K9-X; estas fueron adquiridas para reforzar la seguridad rumbo al mundial 2026 y están destinadas para operar en el Estadio BBVA. Al parecer, las profecías de las que tanto se hablan en los clásicos de la ciencia ficción ya se hacen presentes. Las de una sociedad despótica basada en el control, la sociedad punitiva, el gran hermano y la seguridad nacional basada en control.
El objetivo principal es que el gobierno busca reducir riesgo para su personal de operación en situaciones violentas, así sean riñas o situaciones de alarmas con materiales explosivos, aunque de un inicio serán usados para controlar la pasión desmedida de los fanáticos del futbol, ya que estos “perros” robots podrán infiltrarse en conflictos y grabar las acciones; según el informe, estos K9-X cuentan con parlante para dar órdenes, tal vez, incluso para leer los derechos de los rijosos y dar indicaciones de comportamiento.
Lo impactante del hecho es la vigilancia permanente que pueden representar estos robots; además, si esto da resultados positivos, el fenómeno de los K9-X se puede duplicar en otros estados. Incluso me atrevería a pensar que se podrían usar en centros de monitoreo de grandes eventos. De momento está la nota de las mil 300 cámaras para vigilar la asistencia del Estadio GNP y brindar la mayor seguridad, en palabras de Adampol Valdespino gerente de seguridad de OCESA.
El trasfondo de la noticia tecnológica es que bajo el argumento de reforzar la seguridad de los asistentes al Estadio GNP, se perfila algo más que una simple estrategia preventiva. Es un vil experimento basado en el ejercicio de ensayo y error con una principal punto. La vigilancia permanente, el control y el monitoreo constante.
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