jueves, 28 de mayo de 2026

El rara avis del underground

 


 

 “...Muchos de esos pepillos vagos, hijos de burgueses, andan por ahí con unos pantaloncitos demasiado estrechos, algunos de ellos con una guitarrita en actitudes “elvispreslianas…(…) y que han llevado su libertinaje a extremos de querer ir a algunos sitios de concurrencia pública a organizar sus shows feminoides por la libre”. 

 

Fidel Castro, Discurso en la Escalinata de

la Universidad de La Habana, 13 de marzo de 1963.

 

(…)

 

El término "friki" tiene una connotación de desprecio en Cuba, esta es una etiqueta peyorativa diseñada para englobar a los rockeros, metaleros y rebeldes que habitaban los márgenes urbanos de la isla. Estos jóvenes ya habían sido contagiados por el virus del libertinaje y la contracultura que sacudía al mundo secular. Así, mientras el Estado cubano consolidaba su discurso nacionalista y antiimperialista, su propia juventud devoraba en la clandestinidad la estética y la actitud contestataria de finales de los sesenta. Sintonizando señales de radio de onda corta que viajaban desde Miami, de esta forma los jóvenes cubanos descubrieron a los Rolling Stones, Led Zeppelin y black sabbaht entre otros de la época. Lo hacían a oscuras, en la ilegalidad ya que el régimen consideraba a esa música como el arma de penetración cultural más peligrosa del monstruo ideológico yanki e iba en contra de los ideales revolucionarios.

 

En la isla, a finales de los años 80, ya se había formado un coágulo de pesadez social. Este panorama desalentador fue generado por las carencias de la canasta básica, la falta de inversión extranjera, una economía desnutrida y el desgaste de un modelo que exigía trabajos excesivos en pos del socialismo. Las limitaciones alimenticias, el control asfixiante y las pequeñas raciones alimenticias resultaban abrumadoras; el Estado se encargaba de dictar cada medida, cada trozo de pan era medido al punto en que la población, sumida en un agobio insufrible, debía esperar horas por la ayuda que otorgaba el gobierno racionado la carne y los cereales. Este escenario de hartazgo ha sido, históricamente, el caldo de cultivo para los rebeldes y los rockeros en todo el mundo. En Cuba la mentalidad inconformista no se hizo esperar; los jóvenes se las ingeniaban para emular la estética de latitudes un tanto lejanas. El cabello largo, las playeras de bandas de rock y una actitud desafiante comenzaron a brotar en las vísperas del Período Especial.

 

La política estatal hacia la juventud era implacable. El aparato de inteligencia del Ministerio del Interior el G2, en coordinación con la policía, perseguía con saña a los frikis, quienes a menudo eran señalados solo por pasar las tardes en los parques escuchando heavy metal. El régimen actuó con violencia: los golpeaban, los aventaba contra los muros a punta de pistola y les decomisaban sus grabadoras y casetes, joyas sobrevivientes del intercambio cultural con el bloque soviético, el contrabando internacional o los envíos de amigos en Miami. Otra forma de represión frecuente para quebrar su identidad era cortarles el cabello, “tuzarlos” a tijerazo limpio. Al igual que ha ocurrido en otras partes del mundo (ejemplo, en México se vivió este fenómeno) la autoridad buscaba cortar de lleno aquello que diferenciaba al rockero del resto, diluir la actitud desafiante y la rebeldía para forzar al joven a encajar en la dinámica de lo que es políticamente correcto.

 

En esos tiempos, era más peligroso ser un joven rockero que un delincuente común. Ante el hostigamiento policial, la falta de opciones y la negación de sus libertades, comenzó a gestarse una alternativa desesperada. Los centros de internamiento para pacientes con VIH, conocidos popularmente como "sidatorios" o "sidamientos", se convirtieron paradójicamente en un refugio ideal. Los jóvenes sabían que tras esos muros encontrarían techo, tres comidas al día y, sobre todo, la libertad de expresarse y vestir sin el acoso de la ley, esa misma libertad que les había sido negada.

 

Estos recintos habían sido creados por el gobierno cubano para contener la epidemia del VIH que ya azotaba al mundo. La estrategia inicial del régimen fue el confinamiento obligatorio de los portadores del virus, con la doble intención de aislarlos para evitar la propagación y mantenerlos bajo control mientras se buscaba una solución médica real. Sin embargo, para la juventud marginalizada, contraer la infección empezó a verse como un precio razonable a cambio de sacudirse la represión.

 

“Circulaban rumores sobre un sacrificio espeluznante que algunos fanáticos del metal extremo apodados frikis estaban realizando. Estos jóvenes se inyectaban deliberadamente el VIH, el virus que asolaba parte de la población de la isla” (Arellano R / Metal Hammer, 2 de enero de 2023).

 

El movimiento friki en Cuba fue uno de los más extremos dentro de las culturas subterráneas a nivel mundial. Su máxima expresión de resistencia fue la idea de "incubarse", es decir, inyectarse la sangre de un amigo infectado con VIH para contraer el virus. El objetivo era claro, radicalizarse en su identidad y ganar acceso a los sanatorios estatales, donde paradójicamente encontraban un refugio para escuchar rock, libertad de expresión y ser ellos mismos sin persecución. Hay registros de grupos de rock que ensayaban en estos lugares de retiro, Frakass tal vez, el más enigmático pues son considerados los padres del “rocksida” contrario a esa popularidad no hay registros musicales, de hecho en cartas he intercambio de fanzines con un metalero de Holguín en Cuba, me confirmo la misma teoría “frakass eran unos punk contagiados de sida que realizaba pequeñas presentaciones dentro de los mismos muros de los centros de internamiento” aunque me dio a conocer a Eskoria, échele una hojeada a “William fundador y alma de Eskoria” en su página favorita de streaming de lo pobres Youtube.

Este nivel de sacrificio, el amor al rock… hace que grupos extremos como el Inner Circle o Absurd, parezcan simples chamacos “imberbes”.

En la isla, el rock fue vetado, perseguido y ninguneado por el régimen cubano; sin embargo, las alternativas de resistencia que adoptaron los jóvenes fueron verdaderamente viscerales.

 

    "Preferíamos morir bajo nuestros propios términos que vivir una vida donde no se nos permitía ser nosotros mismos".

  

 

La postura del Estado cubano hacia el rock comenzó a cambiar con nuevas mediadas y más libertades hacia la juventud, con festivales de rock como el Festival Ciudad Metal Rock en parque en Santa Clara y una nueva visión más abierta en “pos” de los jóvenes.

 

En el año 2001, se inauguró una estatua de John Lennon en un parque de La Habana, el mismo Fidel castro la develo, lo que marcó el inicio de una tregua oficial con la música. Era impensable esas ideas en años anteriores, el rock dejó de ser perseguido y pasó a ser asimilado, creándose incluso la Agencia Cubana de Rock, el festival de Santa Clara es un logro de esta agencia.

 

Hoy en día, muchos de los frikis originales han emigrado o han muerto debido a las complicaciones derivadas del VIH. Los que quedan en Cuba voltean con nostalgia al pasado de aquellos años de juventud, como Gerson Govea, quien ha compartido su experiencia en diferentes medios.

 

Actualmente, el rock parece destinado a perecer, pero por un fenómeno diferente a la represión y la intolerancia hacia los gritos y los “tarolazos”; la falta de interés por aprender a tocar un instrumento o la apatía hacia una banda de rock. Las nuevas generaciones se debaten ahora entre el reguetón, el k-pop e internet. Frente a la falta de originalidad y a una estética líquida generada por las industrias culturales, vivimos una enfermedad de la modernidad donde ya no existen contenidos ni esencias reales.

 

Los frikis cubanos no fueron simples imitadores de una moda extranjera; fueron creadores de una identidad propia, nacida de la escasez y la resistencia. El "rock sida" es uno de esos recordatorios de que el ser humano es capaz de cualquier cosa con tal de conseguir su libertad. Su historia demuestra, que el arte y la necesidad de autoexpresión son fuerzas de la naturaleza imposibles de frenar en los jóvenes, incluso bajo las circunstancias más adversas donde se arriesga la vida por un espacio de libertad.

 

 

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Fuentes.

 

El Universal. (2017, 29 de mayo). Así sobrevive el último punk que se inoculó VIH en Cuba. El Universal. https://www.eluniversal.com.mx/articulo/mundo/2017/05/29/asi-sobrevive-el-ultimo-punk-que-se-inoculo-vih-en-cuba/

 

 

Arellano, R. (2023, 1 de enero). Metal's doomed generation: the tragic story of Cuba's 'los frikis'. Louder Sound. https://www.loudersound.com/features/metals-doomed-generation-the-tragic-story-of-cubas-los-frikis

 

 

Libertad Digital. (2000, 9 de diciembre). Se descubre una estatua de Lennon en un parque de La Habana. Libertad Digital - Cultura. https://www.libertaddigital.com/cultura/2000-12-09/se-descubre-una-estatua-de-lennon-en-un-parque-de-la-habana-11156/

jueves, 21 de mayo de 2026

LA CIUDAD COMO MERCANCÍA

 

 

  

 Apuntes que evidencian el desmadre secular.

 

 

 

Este fenómeno de maquillar la realidad se repite hoy en día de manera casi idéntica. Ante la realidad de la Copa del Mundo de 2026 el dialogo es el mismo. Los ricos se hacen más ricos, los mexicanos son bombardeados por propaganda pro mundial, los grandes lideres hablan maravillas de un torneo al cual, como asalariados, no somos, ni invitados, ni deseados

 

 

(...) 

El 19 de septiembre de 1985, la Ciudad de México fue sacudida por un terremoto de magnitud 8.1 que dejó marcas imborrables en una sociedad compuesta por pobres, que se hacían cada vez más pobres, la crisis y el desacelere económico eran evidentes.

bastaron poco más de dos minutos para que miles de hogares y vecindades enteras se vinieran abajo, en un jueves cualquiera, al iniciar el día, construcciones emblemáticas, unidades habitacionales y recintos como el Hospital Juárez se convirtieron rápidamente en escombros, cambiando la vida de miles mexicanos para siempre.

A la par de la tragedia, Televisa “la empresa hegemónica de la época” decidió erigirse como la ventana hacia la opinión internacional, maquillando la tragedia y minimizando el desastre evidente.  En contraste con la devastación, los miles de muertes y el inenarrable sufrimiento social, la televisora optó por darle carpetazo a la crisis. Se creó así una disyuntiva perversa entre la realidad del ciudadano "de a pie" y el espectador que contemplaba el desastre desde la comodidad de la pantalla; aquella a la que algunos han nombrado, con justa razón, como la "caja idiota".

El consorcio mediático de Televisa construyó una realidad alterna: una atmósfera de festividad volcada hacia el Mundial de fútbol que se realizaría en unos cuantos meses. La FIFA, liderada por el brasileño João Havelange, no quitó el dedo del renglón. En esta ecuación es indispensable considerar el peso de Guillermo Cañedo, vicepresidente de la FIFA y aliado íntimo del director de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo; entre ellos decidieron que el show debía continuar. La realidad es que mientras la ciudad reptaba entre las ruinas y la miseria, unos cuantos se regocijaban con las ganancias que el torneo traería para enriquecer sus propias arcas y engrosar sus ya atascadas carteras.

 

La televisión como una ventana de prosperidad

La frivolidad y la falta de empatía han sido el sello característico de Televisa. Un claro ejemplo de esta “desconexión social” se encuentra en uno de sus programas cúspide de su programación: El Chavo del 8. Esta producción no solo carecía de contenido real, su sketch no fomentaba, ni el pensamiento crítico, ni trasmitían cultura, sino que romantizaba las carencias del mexicano. presentaba como comedia el hecho de que un niño soñara con una torta de jamón o que un sector de la población tuviera que ingeniárselas para sobrevivir un mes más sin pagar la renta. La pobreza se vuelve folclor y se vuelve parte de nuestra idiosincrasia

En esa misma línea de control cultural que realizaba el senil Raúl Velasco en su programa Siempre en Domingo, un espacio donde se centralizaba el éxito musical del país. Bajo su criterio Cesariano, pies ponía pulgar arriba o pulgar abajo, elegia la prosperidad o el fracaso de cualquier artista emergente estaba destinada al fracaso si no lograba simpatizarle.

Así, la insensibilidad ante los problemas reales fue una constante institucional. El consorcio mediático actuó históricamente como si nada pasara, vendiendo una visión de un alterna del país, que prioriza la fiesta y que recibe al extranjero con los brazos abiertos, ante sus problemas existenciales. Además, este consorcio es culpable de retratar al mexicano dócil que se reúne en familia frente al televisor para recibir “educación y cultura". Esto no era más que una burla y un insulto ante la profunda crisis económica, política y social que asfixiaba a la población civil de a pie en el mundial de México 86.

El desmadre secular

Este fenómeno de maquillar la realidad se repite hoy en día de manera casi idéntica. Ante la realidad de la Copa del Mundo de 2026 el dialogo es el mismo. Los ricos se hacen más ricos, los mexicanos son bombardeados por propaganda pro mundial, los grandes lideres hablan maravillas de un torneo al cual, como asalariados, no somos, ni invitados, ni deseados. Parece que al Estado no le importan los profundos problemas que asfixian al país; la violencia sistemática que atravesamos como nación, las 500 bolsas con restos humanos en fosas clandestinas dentro de las inmediaciones del Estadio Akron ya se han olvidado ante la avalancha de comerciales que hablan de las bondades mundialista. La violencia cruda que ha sumido a la población en un estado de constante vulnerabilidad y dolor, se pretende difuminar detrás de una fiesta ajena. Una fiesta… solamente una fiesta. Nos quieren vender la idea de una celebración nacional para maquillar un estado de derecho fallido.

El Mundial contemporáneo representa, una vez más, el despojo de recursos económicos públicos en beneficio de una festividad extranjera. El fútbol utilizado como espectáculo mediático, el maistream digital, que se sobrepone a un gobierno rebasado. Como aquella tragedia del 85, el ciudadano de a pie  vive en medio de la incertidumbre, los problemas y una constante búsqueda, pero ahora, no creada por un terremoto que destruyo la ciudad, si no por una violencia irracional que ya ha tocado los filamentos más sensibles de nuestra sociedad; el Rancho Izaguirre, los normalistas asesinados, los levantados a que el gobierno ha clasificado como ausencias,  los feminicidios y muchos más problemas actuales serán maquillados del 11 de junio al 5 de julio. 25 días de fiesta, donde estaremos como teletubbies idiotizados. 

 

 

El rara avis del underground

      “...Muchos de esos pepillos vagos, hijos de burgueses, andan por ahí con unos pantaloncitos demasiado estrechos, algunos de ellos ...