
“...Muchos de esos pepillos vagos, hijos de
burgueses, andan por ahí con unos pantaloncitos demasiado estrechos, algunos de
ellos con una guitarrita en actitudes “elvispreslianas…(…) y que han llevado su
libertinaje a extremos de querer ir a algunos sitios de concurrencia pública a
organizar sus shows feminoides por la libre”.
Fidel
Castro, Discurso en la Escalinata de
la
Universidad de La Habana, 13 de marzo de 1963.
(…)
El término "friki"
tiene una connotación de desprecio en Cuba, esta es una etiqueta peyorativa
diseñada para englobar a los rockeros, metaleros y rebeldes que habitaban los
márgenes urbanos de la isla. Estos jóvenes ya habían sido contagiados por el
virus del libertinaje y la contracultura que sacudía al mundo secular. Así,
mientras el Estado cubano consolidaba su discurso nacionalista y
antiimperialista, su propia juventud devoraba en la clandestinidad la estética
y la actitud contestataria de finales de los sesenta. Sintonizando señales de
radio de onda corta que viajaban desde Miami, de esta forma los jóvenes cubanos
descubrieron a los Rolling Stones, Led Zeppelin y black sabbaht entre otros de
la época. Lo hacían a oscuras, en la ilegalidad ya que el régimen consideraba a
esa música como el arma de penetración cultural más peligrosa del monstruo
ideológico yanki e iba en contra de los ideales revolucionarios.
En la isla, a finales de los
años 80, ya se había formado un coágulo de pesadez social. Este panorama
desalentador fue generado por las carencias de la canasta básica, la falta de
inversión extranjera, una economía desnutrida y el desgaste de un modelo que
exigía trabajos excesivos en pos del socialismo. Las limitaciones alimenticias,
el control asfixiante y las pequeñas raciones alimenticias resultaban
abrumadoras; el Estado se encargaba de dictar cada medida, cada trozo de pan
era medido al punto en que la población, sumida en un agobio insufrible, debía
esperar horas por la ayuda que otorgaba el gobierno racionado la carne y los
cereales. Este escenario de hartazgo ha sido, históricamente, el caldo de
cultivo para los rebeldes y los rockeros en todo el mundo. En Cuba la
mentalidad inconformista no se hizo esperar; los jóvenes se las ingeniaban para
emular la estética de latitudes un tanto lejanas. El cabello largo, las
playeras de bandas de rock y una actitud desafiante comenzaron a brotar en las
vísperas del Período Especial.
La política estatal hacia la
juventud era implacable. El aparato de inteligencia del Ministerio del Interior
el G2, en coordinación con la policía, perseguía con saña a los frikis, quienes
a menudo eran señalados solo por pasar las tardes en los parques escuchando
heavy metal. El régimen actuó con violencia: los golpeaban, los aventaba contra
los muros a punta de pistola y les decomisaban sus grabadoras y casetes, joyas
sobrevivientes del intercambio cultural con el bloque soviético, el contrabando
internacional o los envíos de amigos en Miami. Otra forma de represión
frecuente para quebrar su identidad era cortarles el cabello, “tuzarlos” a
tijerazo limpio. Al igual que ha ocurrido en otras partes del mundo (ejemplo,
en México se vivió este fenómeno) la autoridad buscaba cortar de lleno aquello
que diferenciaba al rockero del resto, diluir la actitud desafiante y la
rebeldía para forzar al joven a encajar en la dinámica de lo que es
políticamente correcto.
En esos tiempos, era más
peligroso ser un joven rockero que un delincuente común. Ante el hostigamiento
policial, la falta de opciones y la negación de sus libertades, comenzó a
gestarse una alternativa desesperada. Los centros de internamiento para pacientes
con VIH, conocidos popularmente como "sidatorios" o
"sidamientos", se convirtieron paradójicamente en un refugio ideal.
Los jóvenes sabían que tras esos muros encontrarían techo, tres comidas al día
y, sobre todo, la libertad de expresarse y vestir sin el acoso de la ley, esa
misma libertad que les había sido negada.
Estos recintos habían sido
creados por el gobierno cubano para contener la epidemia del VIH que ya azotaba
al mundo. La estrategia inicial del régimen fue el confinamiento obligatorio de
los portadores del virus, con la doble intención de aislarlos para evitar la
propagación y mantenerlos bajo control mientras se buscaba una solución médica
real. Sin embargo, para la juventud marginalizada, contraer la infección empezó
a verse como un precio razonable a cambio de sacudirse la represión.
“Circulaban rumores sobre un
sacrificio espeluznante que algunos fanáticos del metal extremo apodados frikis
estaban realizando. Estos jóvenes se inyectaban deliberadamente el VIH, el
virus que asolaba parte de la población de la isla” (Arellano R / Metal Hammer,
2 de enero de 2023).
El movimiento friki en Cuba
fue uno de los más extremos dentro de las culturas subterráneas a nivel
mundial. Su máxima expresión de resistencia fue la idea de
"incubarse", es decir, inyectarse la sangre de un amigo infectado con
VIH para contraer el virus. El objetivo era claro, radicalizarse en su
identidad y ganar acceso a los sanatorios estatales, donde paradójicamente
encontraban un refugio para escuchar rock, libertad de expresión y ser ellos
mismos sin persecución. Hay registros de grupos de rock que ensayaban en estos
lugares de retiro, Frakass tal vez, el más enigmático pues son considerados los
padres del “rocksida” contrario a esa popularidad no hay registros musicales,
de hecho en cartas he intercambio de fanzines con un metalero de Holguín en Cuba,
me confirmo la misma teoría “frakass eran unos punk contagiados de sida que
realizaba pequeñas presentaciones dentro de los mismos muros de los centros de
internamiento” aunque me dio a conocer a Eskoria, échele una hojeada a “William
fundador y alma de Eskoria” en su página favorita de streaming de lo pobres
Youtube.
Este nivel de sacrificio, el
amor al rock… hace que grupos extremos como el Inner Circle o Absurd, parezcan
simples chamacos “imberbes”.
En la isla, el rock fue
vetado, perseguido y ninguneado por el régimen cubano; sin embargo, las
alternativas de resistencia que adoptaron los jóvenes fueron verdaderamente
viscerales.
"Preferíamos morir bajo nuestros
propios términos que vivir una vida donde no se nos permitía ser nosotros
mismos".
La postura del Estado cubano
hacia el rock comenzó a cambiar con nuevas mediadas y más libertades hacia la
juventud, con festivales de rock como el Festival Ciudad Metal Rock en parque
en Santa Clara y una nueva visión más abierta en “pos” de los jóvenes.
En el año 2001, se inauguró
una estatua de John Lennon en un parque de La Habana, el mismo Fidel castro la
develo, lo que marcó el inicio de una tregua oficial con la música. Era
impensable esas ideas en años anteriores, el rock dejó de ser perseguido y pasó
a ser asimilado, creándose incluso la Agencia Cubana de Rock, el festival de
Santa Clara es un logro de esta agencia.
Hoy en día, muchos de los
frikis originales han emigrado o han muerto debido a las complicaciones
derivadas del VIH. Los que quedan en Cuba voltean con nostalgia al pasado de
aquellos años de juventud, como Gerson Govea, quien ha compartido su experiencia
en diferentes medios.
Actualmente, el rock parece
destinado a perecer, pero por un fenómeno diferente a la represión y la
intolerancia hacia los gritos y los “tarolazos”; la falta de interés por
aprender a tocar un instrumento o la apatía hacia una banda de rock. Las nuevas
generaciones se debaten ahora entre el reguetón, el k-pop e internet. Frente a
la falta de originalidad y a una estética líquida generada por las industrias
culturales, vivimos una enfermedad de la modernidad donde ya no existen
contenidos ni esencias reales.
Los frikis cubanos no fueron
simples imitadores de una moda extranjera; fueron creadores de una identidad
propia, nacida de la escasez y la resistencia. El "rock sida" es uno
de esos recordatorios de que el ser humano es capaz de cualquier cosa con tal
de conseguir su libertad. Su historia demuestra, que el arte y la necesidad de
autoexpresión son fuerzas de la naturaleza imposibles de frenar en los jóvenes,
incluso bajo las circunstancias más adversas donde se arriesga la vida por un
espacio de libertad.
__________
Fuentes.
El Universal. (2017, 29 de
mayo). Así sobrevive el último punk que se inoculó VIH en Cuba. El Universal. https://www.eluniversal.com.mx/articulo/mundo/2017/05/29/asi-sobrevive-el-ultimo-punk-que-se-inoculo-vih-en-cuba/
Arellano, R. (2023, 1 de
enero). Metal's doomed generation: the tragic story of Cuba's 'los frikis'.
Louder Sound. https://www.loudersound.com/features/metals-doomed-generation-the-tragic-story-of-cubas-los-frikis
Libertad Digital. (2000, 9 de
diciembre). Se descubre una estatua de Lennon en un parque de La Habana.
Libertad Digital - Cultura. https://www.libertaddigital.com/cultura/2000-12-09/se-descubre-una-estatua-de-lennon-en-un-parque-de-la-habana-11156/